
"Abres los ojos y ves un rostro bello que te sonríe en el que el instinto trata de atrapar una curación, y dices un sí tímido y cobarde, porque te asustan las consecuencias de cualquier afirmación. Es una flor para deshojar entre las sábanas. La respuesta está dibujada en las alas de una mariposa nocturna y tú sabes que te taparás los oídos para no escucharla cuando, después de recoger la mesa, Paula te la sussurre en voz baja... Y las caricias vuelvan a agitar la misma pregunta: ¿Eres feliz? Llevas cincuenta y dos años vivo y aún no has encontrado una respuesta. Estás cansado, cansado de tener razones, y hay sólo dos palabras que se repiten, dos palabras... 'Graelsia Isabellae, Graelsia Isabellae', para dar nombre a una insignificancia. Es largo e insonoro el beso, el aliento sabe a mujer... ¿Quién eres? El inconforme es el guardián de la tristeza... La rosa no huele pero tiene espinas, el dolor te delata."
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