
Hay un Chagall en cada aldea y un Esenin en cada campanario. Los abedules siguen tristes y solos en los bosques, y lloran lluvia los ángeles que han huido del infierno... Apunto al dorso de esta estampa una marca para reivindicar el otoño. No me importa que en el antiguo litoral el cemento se haya comido la nieve. Arteta no podrá alimentar a su buey amarillo, alguien ha descubierto que el carro de hierba puede ser un efímero negocio... Gure Artea... Rebaños de ovejas pastando en Aitzgorri sin escuchar a los menhires del Adarra implorar al cielo... Los lenguajes que vacilan entre el éxito y la muchedumbre saben que los murmullos no cotizan en pesetas... Heroico y falso pedestal para un Van Goch muerto de hambre... El musgo húmedo y corrosivo es lo mejor de la estatua que decora la tumba de Lizardi... Lizardi, por algo Etxepare decía que saliéramos a la plaza, por algo lo dejó escrito... Traduciré de tus versos: “Nos acosa otra vez el temor de llegar a deshora”. Traduciré para nosotros: rebaño de ovejas
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