domingo, 10 de junio de 2007

TESIS I




Páginas de un libro de Quiromancia.
“Los duendes se asemejan a los hombres en una sola cosa que, hasta ahora, nadie se atrevió a sostener en los libros de cuentos. Es más, estoy dispuesto a afirmar que esa leve semejanza es única, y además pasajera, por lo que muy bien se podría sostener que ni siquiera esa aparente similitud existe. Aunque algunas malas descripciones -casi todas repetidas de oídas- hablan de que estos seres tienen rasgos humanos; semejante afirmación supone una falsedad tan grande como el sustentar que un lobo se asemeja a una ardilla, porque tiene orejas; o una tortuga a una nuez, porque su caparazón hace de cáscara. Por supuesto que ruego se abstengan de efectuar ningún comentario los que no creen en el ensueño. Vivir en esa dimensión sólo es lícito para las piedras Los hombres cuando vienen al mundo lloran más o menos según su capacidad de fantasía, este efecto pasajero desaparece con el tiempo; según algunos, debido a la buena educación y la sociabilidad plena. ¡Cuánta patraña! Esto ocurre porque son hombres En cambio, los duendes continúan llorando y llorando hasta el fin de sus días, que por lo general son prontos, porque en su infinita capacidad de tristeza hallan rápidamente la felicidad del mundo. A pesar de todo es de disculpar que personas de corto ingenio y ligereza de juicio confundan esa efímera capacidad de la infancia para el llanto con un parentesco natural con los duendes. Dientes tiene el ciervo y el tigre ¿Pero la pregunta sobre el azul la responde el mar o el firmamento? Hay quien busca la luz en la luminosidad que ciega todo cuanto toca y hay quien busca la luz en la profunda oscuridad que resalta todo aquello que brilla. En nuestro mundo las distintas especies siguen caminos inversos. Racionalidad e irracionalidad son nuestras piernas, pezuñas en las patas del caballo, plumas en las alas del cernícalo, sueños en nuestros cuentos irreales, ¿Pero qué puede ser fantasía donde toda la realidad es cuento? Hombres y duendes, especies separadas por mundos que sólo se pueden divisar mutuamente a través de la engañosa proximidad de la más absoluta de las lejanías, la de la imagen y el espejo”.

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